Descenso de cañones

Un deporte relativamente nuevo en el continente occidental es el descenso de cañones. Consiste en bajar a través de cañones estrechos que se encuentran en pequeñas hendiduras en montañas, mesetas y otras estructuras naturales. Hablamos de barranquismo.

Para ponerlo en pocas palabras, el descenso de cañones es todo lo que involucra explorar cañones de diversas profundidades, tamaños y lograr pasar a través de sus precipicios, ríos y secciones de escalada. Este deporte se cree que inició en los años 70 en Francia. Unos escaladores franceses decidieron dedicarse a explorar cañones de piedras sedimentarias; pero el deporte no tardó en volverse popular alrededor del mundo, ya que uno de factores más atrayentes de la escalada de montañas y cañones es poder viajar alrededor del planeta para encontrar nuevas montañas, terrenos y por lo tanto, desafíos que superar.

El barranquismo o cañonismo se le conoce en inglés como canyoneering, y se ha vuelto muy popular en la comunidad exploradora de Estados Unidos, Europa, Nueva Zelanda y Australia. Los cañones más populares y seguros de explorar son aquellos formados por piedra caliza; se suelen encontrar en regiones secas o cerca de ríos o corrientes de agua como cascadas. El barranquismo brinda una oportunidad de aventura y emoción; ya que llevará al deportista a lugares donde no todas las personas se atreven a llegar. Esta actividad involucra el uso de habilidades importantes para escaladores de roca.

¿Qué se necesita para practicar barranquismo?

Es vital que el escalador posea una fundación sólida de conocimientos y entrenamiento de rappel, trabajo de cuerda, anclaje y movimientos para escalar. Hay que estar preparado para enfrentar obstáculos con agua; por lo que el equipamento se debe saber y poder utilizar en estas condiciones. El descenso de cañones es la actividad contraria a la escalada. Uno se dedica a bajar por una misma pendiente, por lo que cada movimiento tiene importancia y debe ser planeado con antelación.

Barranquismo en Río Grande

Barranquismo en Río Grande. Foto: Alandalusactiva.com

Lo ideal es planear una ruta que involucre montañas con agua fluyente. Es obvio pensar que esta actividad puede ser muy peligrosa; escapar de los lados de un cañón es prácticamente imposible y el descenso total suele ser la única alternativa. Si se llega a terminar en una situación poco favorable, el rescate podría durar días por el difícil acceso a las zonas más complicadas de la estructura. Un peligro potencial es el de las inundaciones súbitas, que puede ocurrir cuando una gran cantidad de agua se drena por el sistema fluvial de la montaña. Esto suele ocurrir sin advertencia alguna. Hubo un accidente en 1999 donde 21 turistas se ahogaron en Suiza por una inundación repentina. Después de esto, los estándares de seguridad en Suiza se elevaron sustancialmente.

Otro peligro potencial que hay que considerar es la hipo e hipertermia. El escalador puede sufrir fácilmente por el calor o hipotermia en cañones donde el agua esté presente. Vale la pena acotar que prácticamente todos los cañones naturales tienen agua a través de todo el año. Se recomienda utilizar ropa térmica especial para poder enfrentar cualquier adversidad que pueda ocurrir. De la misma forma, hay que mantenerse hidratado en todo momento.

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