Skateboard

Este es uno de los deportes extremos más practicados por los jóvenes actualmente en España hasta el punto que se ha convertido en todo un estilo de vida; practicar este deporte no es solo subirse en una patineta y hacer piruetas solo porque está de moda, esto va mucho más allá.

La totalidad de los jóvenes practicantes integran un movimiento que desde hace un tiempo relativamente corto ha crecido hasta convertirse en una invasión que cada tarde, después de clase, y el día entero en los dos días de fin de semana, llenan los parques, centros comerciales, avenidas y en realidad todos los espacios que sirvan para deslizarse y realizar las exigentes figuras.

Los “corredores” van parados en su tabla (skateboard), procurando realizar movimientos y figuras determinadas sobre rampas, escaleras, barandas, aceras y cualquier elemento que se preste, sin perder el control de la tabla y el equilibrio, que es la clave para una buena actuación.

La relación entre el Skater y su tabla, solo se entiende cuando se esta montado sobre una tabla skateboard, haciendo piruetas, sintiendo de frente la brisa, la velocidad y dejando escapar la más alta adrenalina pura.

La tabla de skate (o skateboard) brotó de las playas americanas, inspirado en el “surf”, como sustitutos en tierra para cuando era imposible practicar éste deporte en el mar. La tabla de skate o “skateboard“, ese es su nombre genérico americano, constituye un pasatiempo de entrenamiento físico ideal para niños y adolescentes. Es un ejercicio completo, porque intervienen en él todos los músculos del cuerpo, proporciona una gran elasticidad, sentido del equilibrio y estimula los reflejos, enseña a tomar decisiones rápidas y sobre la marcha.


¿Cómo son los “skateboard”?

Para simplificar las cosas diremos que una tabla o skateboard es una superficie de forma ovalada, provista de ruedas, de una longitud que oscila entre los 50cm y 1m. en casos extremos.

La plancha de la tabla de skate no tiene que ser de madera aunque se han utilizado diversos materiales como de fibra de vidrio o aluminio. Lo más interesante es que la superficie no resulte deslizante, de modo que no resbalen sobre ella los pies. Las personas que han tomado el uso de la tabla de skate como un deporte siguen prefiriendo la tabla clásica de madera, por su seguridad y buenos resultados.

Partes de la tabla de skate

Cuando quieras aprender a usar un skateboard, es bueno que te busques un experto para que te aconseje, sobre el modelo y material que más te puede convenir. Hay ciertos detalles que son buenos conocer por ejemplo, la tabla puede llevar incorporado en su parte posterior un trozo de goma que actúe como freno.

Las ruedas van sujetas a la tabla mediante unos mecanismos de soporte o “trucks”, que proporcionan suspensión a la tabla de skate y también sirven para dirigirla.

Las ruedas deben estar hechas de goma y pueden variar de tamaño, según la disciplina a la cual piense dedicarse el “skate”. Un monopatín de ruedas más grandes es, en principio, más veloz que uno de ruedas pequeñas. Las pequeñas son más indicadas para las figuras acrobáticas.

Seguridad

Para evitar lesiones es aconsejable un par de guantes, que pueden ser de cualquier tipo o modelo deportivo. Su uso evita raspones o los rasguños de las manos, al caerse y apoyarse en el suelo. Mientras las rodilleras y protecciones para los codos evitan el daño de los mismos.

El casco es una de las piezas fundamentales del equipo, y sin él nadie debería subir a una tabla de skate. Puede ser cualquier casco ligero, completo y resistente, pero no es imprescindible que sea especial para skateboard o monopatín. Este, por supuesto, protege la cabeza de cualquier golpe.

¿A qué edad puedes comenzar a practicar skateboarding?

Un niño de siete u ocho años puede usar una tabla de skate, siempre que se halle bajo la supervisión de los mayores. Es importante enseñar los conocimientos básicos y la técnica necesarios para hacerlo en las mejores condiciones de seguridad.

El Skater y su tabla emprenden un viaje juntos, en donde el objetivo es sacar la mayor cantidad de adrenalina posible y sentirse libre de espíritu porque aquí no hay reglas que valgan para vivir esta gran experiencia; en las improvisadas pistas de concreto de las calles urbanas, la aventura nunca se repite porque no existen dos rutinas exactamente iguales.

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